Testimonio de Vida
Dice el refrán que "honor a quien honor merece", y con cuánta mayor razón tratándose de Dios. Y en mi primera publicación de este blog, quiero hacer patente y evidenciar su INMENSO AMOR por mí, su humilde siervo, y por mi familia. Hago ahora míos los versos del salmista:
El miércoles 17 de octubre de 2018, Él me dio nueva vida, y por eso quiero dar aquí público testimonio de lo que hizo por mí. Estando en mi trabajo, luego de una breve reunión en una de nuestra sucursales, venía yo en trayecto de regreso hacia mi oficina por el Periférico Sur de Guadalajara -vía que en este momento está en un largo tramo de reconstrucción con concreto hidráulico, por lo que se habilitó un espacio de doble sentido para mantener el flujo del tránsito vehicular- a eso de las 5:30 de la tarde. Quiero dejar en claro que por las obras de construcción y la misma afluencia no es posible avanzar a los 80 kms. por hora que están permitidos en esa vía, por lo que avanzaba yo a velocidad moderada mientras iba rezando el rosario -como acostumbro a hacer desde que llegué a esta ciudad y tengo que transitar por este camino durante un largo tiempo- cuando algo asombroso sucedió.
Yo no tengo memoria de lo acontecido. Lo que comparto aquí es producto de la reconstrucción de los hechos que hacen otras personas que se vieron involucradas en ello. Al parecer, un vehículo que se dio a la fuga, me golpeó por detrás y fui a invadir el carril de contraflujo, por lo que me estrellé de frente contra un tráiler que cargaba una pipa -que afortunadamente iba apenas a cargar diesel por lo que traía muy poco en su interior. Entonces, fui lanzado por él contra otro tráiler que avanzaba en sentido contrario, lo que se transformó en una carambola pues me vi de nuevo proyectado hacia la pipa, que pasó con sus llantas traseras sobre el cofre de mi auto. Quedé entonces entre los dos tractocamiones.
Según lo testifica la conductora de un tercer vehículo, que venía por un lado del segundo tráiler, ella que vio todo desde el inicio, pensó al momento de que quedé entre los dos tractos que estaría totalmente prensado, cuando de pronto -según sus palabras- mi carro "salió como volando de entre ellos girando en el aire" y fue a estrellarse con el frente de su auto y dando otra voltereta pasó por encima de él y finalmente cayó detrás de ella.
El motor de mi carro se desprendió y quedó, al final, debajo de la cajuela del mismo.
Varias personas, entre ellas la maestra Carolina (la conductora del tercer vehículo) y Pedro, el conductor del segundo tráiler, fueron de prisa para sacarme de mi coche. Y, para gloria de Dios, me encontraron prácticamente ileso. De hecho, en varias de las fotografías aparezco de pie "conversando" con diversas personas. De nada de ello me acuerdo yo, pero esas personas son testigos del milagro que Dios hizo en mí.
Obviamente, tuve contusiones, esguinces y moretones algunos de los cuales todavía estoy recuperándome, pero por la magnitud del accidente, realmente no me ocurrió nada grave. Dios, que es grande y maravilloso, me permitió salir casi ileso de él.
Estoy profundamente agradecido por esta nueva oportunidad de vida. ¡Doy gracias a la Virgen María y a mi Ángel guardián que me protegieron con su abrazo durante los impactos, las volteretas y los golpes en el accidente! ¡Gracias a mi padre y mis tías que acudieron a mí desde el Cielo para cuidar de mí en ese instante! ¡Doy gracias a todas las personas que se acercaron a auxiliarme de cualquier forma: a los desconocidos y a mis compañeros de trabajo que inmediatamente acudieron al lugar y resolvieron todos los asuntos pertinentes mientras yo estaba semiconsciente! ¡Doy gracias a los diseñadores de los autos que han creado la tecnología que resguarda a los pasajeros! ¡Doy gracias a mi empresa que me proporcionó este auto durante el tiempo que lo tuve, el seguro que lo cubrió y el apoyo y acompañamiento que me han dado durante este trance (gracias a Carlos, Javier, Leo, Jorge, Arturo, Gustavo... y a los que no puedo recordar por ahora pero sé que estuvieron pendientes de mí)! En particular, agradecemos mi familia y yo, a Jesica Betancourt, que generosamente se ofreció para trasladarnos a los diferentes hospitales y estudios que me han realizado, esa noche y los días posteriores, cuando se ha requerido! ¡Gracias a mi esposa Angélica y mis hijos (Fredy, Emmanuel, Angie y Miriam), a mi nuera Tania y su mamá por acompañarme en esa terrible noche y los días posteriores, por su paciencia y cuidados, por su amor! ¡Gracias a todos los que me han manifestado su cariño de tantas maneras, estando cerca o lejos en la distancia!... Y por sobre todo...
¡GRACIAS! ¡GRACIAS! ¡GRACIAS¡ ¡GRACIAS A DIOS!
¡A ÉL VUELVO A CONSAGRAR MI VIDA, YA QUE ME LA DIO Y CONSERVÓ POR PURO AMOR! ¡POR ÉL Y PARA ÉL QUIERO DEDICAR LOS DÍAS QUE ME REGALE EN ADELANTE PARA SERVIRLE A TRAVÉS DE LAS PERSONAS Y EN LOS LUGARES DONDE ME PERMITA ESTAR!
Para ello he iniciado finalmente este blog. Espero que te sirva para descubrir, como a mí se me ha permitido, que la vida que tienes es un regalo y un compromiso, y que estás llamado a vivirla plenamente, feliz, saludable, acompañado y acompañando, utilizando al máximo tus talentos para mejorar este mundo al que se te ha concedido venir, aquí y ahora. Me encantaría saber de ti, de lo que Dios hace en tu vida y de los retos que te toca enfrentar, y de cómo puedo ayudarte a superarlos. Doy gracias porque coincidimos ahora en este espacio. ¡Recibe un cariñoso abrazo!
Alfredo
"Bendice al Señor, alma mía, y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía, no te olvides de sus beneficios.
Él perdona todas tus culpas, y sana todas tus enfermedades.
Él rescata tu vida de la tumba, y te colma de amor y de ternura;
sacia de bienes tu existencia, y te rejuveneces como un águila". (Sal 103, 1-5)
El miércoles 17 de octubre de 2018, Él me dio nueva vida, y por eso quiero dar aquí público testimonio de lo que hizo por mí. Estando en mi trabajo, luego de una breve reunión en una de nuestra sucursales, venía yo en trayecto de regreso hacia mi oficina por el Periférico Sur de Guadalajara -vía que en este momento está en un largo tramo de reconstrucción con concreto hidráulico, por lo que se habilitó un espacio de doble sentido para mantener el flujo del tránsito vehicular- a eso de las 5:30 de la tarde. Quiero dejar en claro que por las obras de construcción y la misma afluencia no es posible avanzar a los 80 kms. por hora que están permitidos en esa vía, por lo que avanzaba yo a velocidad moderada mientras iba rezando el rosario -como acostumbro a hacer desde que llegué a esta ciudad y tengo que transitar por este camino durante un largo tiempo- cuando algo asombroso sucedió.
Yo no tengo memoria de lo acontecido. Lo que comparto aquí es producto de la reconstrucción de los hechos que hacen otras personas que se vieron involucradas en ello. Al parecer, un vehículo que se dio a la fuga, me golpeó por detrás y fui a invadir el carril de contraflujo, por lo que me estrellé de frente contra un tráiler que cargaba una pipa -que afortunadamente iba apenas a cargar diesel por lo que traía muy poco en su interior. Entonces, fui lanzado por él contra otro tráiler que avanzaba en sentido contrario, lo que se transformó en una carambola pues me vi de nuevo proyectado hacia la pipa, que pasó con sus llantas traseras sobre el cofre de mi auto. Quedé entonces entre los dos tractocamiones.
Según lo testifica la conductora de un tercer vehículo, que venía por un lado del segundo tráiler, ella que vio todo desde el inicio, pensó al momento de que quedé entre los dos tractos que estaría totalmente prensado, cuando de pronto -según sus palabras- mi carro "salió como volando de entre ellos girando en el aire" y fue a estrellarse con el frente de su auto y dando otra voltereta pasó por encima de él y finalmente cayó detrás de ella.
El motor de mi carro se desprendió y quedó, al final, debajo de la cajuela del mismo.
Varias personas, entre ellas la maestra Carolina (la conductora del tercer vehículo) y Pedro, el conductor del segundo tráiler, fueron de prisa para sacarme de mi coche. Y, para gloria de Dios, me encontraron prácticamente ileso. De hecho, en varias de las fotografías aparezco de pie "conversando" con diversas personas. De nada de ello me acuerdo yo, pero esas personas son testigos del milagro que Dios hizo en mí.
Obviamente, tuve contusiones, esguinces y moretones algunos de los cuales todavía estoy recuperándome, pero por la magnitud del accidente, realmente no me ocurrió nada grave. Dios, que es grande y maravilloso, me permitió salir casi ileso de él.
Estoy profundamente agradecido por esta nueva oportunidad de vida. ¡Doy gracias a la Virgen María y a mi Ángel guardián que me protegieron con su abrazo durante los impactos, las volteretas y los golpes en el accidente! ¡Gracias a mi padre y mis tías que acudieron a mí desde el Cielo para cuidar de mí en ese instante! ¡Doy gracias a todas las personas que se acercaron a auxiliarme de cualquier forma: a los desconocidos y a mis compañeros de trabajo que inmediatamente acudieron al lugar y resolvieron todos los asuntos pertinentes mientras yo estaba semiconsciente! ¡Doy gracias a los diseñadores de los autos que han creado la tecnología que resguarda a los pasajeros! ¡Doy gracias a mi empresa que me proporcionó este auto durante el tiempo que lo tuve, el seguro que lo cubrió y el apoyo y acompañamiento que me han dado durante este trance (gracias a Carlos, Javier, Leo, Jorge, Arturo, Gustavo... y a los que no puedo recordar por ahora pero sé que estuvieron pendientes de mí)! En particular, agradecemos mi familia y yo, a Jesica Betancourt, que generosamente se ofreció para trasladarnos a los diferentes hospitales y estudios que me han realizado, esa noche y los días posteriores, cuando se ha requerido! ¡Gracias a mi esposa Angélica y mis hijos (Fredy, Emmanuel, Angie y Miriam), a mi nuera Tania y su mamá por acompañarme en esa terrible noche y los días posteriores, por su paciencia y cuidados, por su amor! ¡Gracias a todos los que me han manifestado su cariño de tantas maneras, estando cerca o lejos en la distancia!... Y por sobre todo...
¡GRACIAS! ¡GRACIAS! ¡GRACIAS¡ ¡GRACIAS A DIOS!
¡A ÉL VUELVO A CONSAGRAR MI VIDA, YA QUE ME LA DIO Y CONSERVÓ POR PURO AMOR! ¡POR ÉL Y PARA ÉL QUIERO DEDICAR LOS DÍAS QUE ME REGALE EN ADELANTE PARA SERVIRLE A TRAVÉS DE LAS PERSONAS Y EN LOS LUGARES DONDE ME PERMITA ESTAR!
Para ello he iniciado finalmente este blog. Espero que te sirva para descubrir, como a mí se me ha permitido, que la vida que tienes es un regalo y un compromiso, y que estás llamado a vivirla plenamente, feliz, saludable, acompañado y acompañando, utilizando al máximo tus talentos para mejorar este mundo al que se te ha concedido venir, aquí y ahora. Me encantaría saber de ti, de lo que Dios hace en tu vida y de los retos que te toca enfrentar, y de cómo puedo ayudarte a superarlos. Doy gracias porque coincidimos ahora en este espacio. ¡Recibe un cariñoso abrazo!
Alfredo







Dios te siga colmando de Bendiciones , así como a Toda Tu Familia 🙏🏻😍
ResponderBorrarGloria a Dios por este testimonio de vida!!🙏🏼♥️
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